¿Hace cuánto que no sientes la necesidad de tomar un café con alguien?

¿Hace cuánto que no sientes la necesidad de tomar un café con alguien?

Ducha, desayuno y a trabajar.

Durante el día, entras un rato en Facebook y en Instagram para ponerte al día de lo que están haciendo hoy tus amigos y familiares. Una amiga ha salido a correr, ha vuelto molida pero le ha encantado la carrera. Miras la foto y piensas que cada vez está más guapa. “Te veo genial, bonita”. A ella le ha gustado tu comentario. Otro, del cole, ha estado en Argentina y ha subido unas fotos espectaculares. “Qué ganas tengo de conocer Argentina, ¡ya me contarás!”, “Sí, ya te paso un archivo con todo y las webs que miré, ¡te va a flipar!”. Te encanta su comentario. A él le gusta el tuyo. Otra amiga replica en su muro una frase sobre el amor. Te gusta la reflexión, pero intuyes que de nuevo le ha pasado algo con el novio. Le das a “me encanta”, la frase te gusta. Entras en WhatsApp: “¿Pasó algo?”, “Nada, lo de siempre”, “Jo, a ver si quedamos un día y hablamos”, “Cuando quieras”, “Pues avísame y tomamos un café”, “Esta semana estoy liada, lo vemos para la que viene”, “Vale, estate bien. Si necesitas cualquier cosa, aquí estoy”, “Lo mismo…”.

Pasa el día.

Por la noche, en la cama, revisas cómo siguen todos. Parece que bien. Un par de wasaps de “buenas noches” y a dormir.

¿Qué estamos haciendo? Esta nueva forma de comunicarnos es rápida, muy cómoda y nos permite estar pendientes de todos cada día, pero a la vez ha conseguido que, en realidad,estemos menos que nunca para nadie. Los “algún día tenemos que tomar un café” nos han dado la ilusión de la compañía a medida que han ido desplazando completamente al hecho de tomarlo. Nos han quitado la necesidad de quedar con alguien para tener una conversación de las de verdad, de las de mirarse a los ojos, cogerse la mano, entenderse con un gesto… De las que te dejan poso y te hacen reflexionar.

Somos seres sociales, necesitamos vernos, hablarnos, tocarnos… La comunicación digital nada tiene que ver con la que se produce cuando quedas con alguien y compartes un espacio y un momento.

Pero fijaos que hace tiempo que noto en mi entorno las ganas de recuperar eso, la cercanía, el tú a tú, el volver a quedar para tomar un café…

Me decía un amigo ayer que, al igual que hacen los móviles hoy en día, las personas nos recargamos por contacto. Quizás necesitábamos este bofetón virtual para darnos cuenta…

Te levantas, coges el móvil, y ya tienes algún wasap. Si no es tu pareja que te da los buenos días, es una amiga que te envía un mensaje de los que corren por las RR SS, o tu prima que ayer a las tantas te preguntaba qué tal estabais tú y los críos: “Yo también te quiero, amor”, “Gracias, amigui, que tengas un buen día tú también”, “Sí, primina, todo bien, tenemos que vernos, que ya hace un montón”.

Isasaweis Escritora y bloguera 03.02.2020 – 06:33H