Tres tazas de café al día podrían reducir el riesgo de muerte

Tres tazas de café al día podrían reducir el riesgo de muerte

Consumir tres cafés al día podría reducir la mortalidad prematura un 18% de los hombres y un 8% en las mujeres. O, al menos, así lo aseguran en un reciente estudio realizado por científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado recientemente.

Un dato que no se afirma al 100% pero que sí se sugiere en las conclusiones de un estudio que ha analizado a 520.000 personas a lo largo de 16 años en diferentes países europeos, incluyendo España. “No podemos decir que tomar café alargue la vida, pero sí que existe una relación”, aseguran desde dicho estudio.

Un informe que apunta que el consumo de tan sólo un café al día podría estar relacionado con la reducción de la mortalidad prematura del 3% en hombres y del 1% en mujeres. Disminuye, así, la mortalidad, sobre todo, por enfermedades relacionadas con el sistema digestivo o cardiovasculares.

“No estamos en condiciones de recomendar a la gente que beba más o menos café”, ha asegurado el autor principal del estudio, Marc Gunter (Agencia Internacional de Investigación sobre el cáncer), “pero los resultados sugieren que un consumo moderado de café no es perjudicial para la salud e incorporarlo a nuestra dieta podría tener efectos de lo más beneficiosos“.

¿Descafeinado o normal?

Según dicho estudio, tras los 16 años que duró el seguimiento, alrededor de 42.000 personas murieron por todo tipo de enfermedades (incluyendo cáncer o fallos cardiacos). “Tras realizar ajustes como dieta o tabaquismo, los encargados del estudio llegaron a la conclusión de que aquellos que consumían más café tenían un menor riesgo de muerte frente a los que no lo tomaban“.

Esta menor mortalidad se presenta tanto en los que beben café normal como descafeinado, lo que sugiere que esta asociación no va acompañada sólo de cafeína”, concluye la directora del estudio, Veronia Setiawan.


La amenaza que se cierne sobre el café

La amenaza que se cierne sobre el café

¿Sabrá peor a medida que se caliente el planeta?

La producción de café en Etiopía, la cuna del excelso grano arábico y el mayor exportador de África, podría estar en riesgo serio durante el próximo siglo si no se actúa, de acuerdo a un informe recientemente publicado.

“En Etiopía y realmente en todo el mundo, si no hacemos algo habrá menos café y probablemente sabrá peor y costará más”, dijo a la BBC el doctor Aaron Davis, investigador del café de Kew y uno de los autores del informe.

¿Desaparecerá el café?

 

El consumo se ha duplicado en los últimos 35 años:

4.900 millones de kilos en 1980
9.500 millones de kilos en 2016

La producción es susceptible al clima extremo. Debido al cambio climático, se espera que las áreas de cultivo de café se reduzcan

Proporción actual de áreas adecuadas para el cultivo de café de la especie arábiga para 2050.
Niveles actuales: 48%América Central; 60%Brasil; 70%Sudeste asiático

Fuente: Organización Internacional del Café, Christian Bunn (Climate Change Journal)

Se pronostica que el consumo sobrepase la producción por tercer año consecutivo, según cifras de la Organización Internacional del Café (OIC). Por ahora, las reservas acumuladas durante épocas de alta producción han evitado la escasez de café o el alza de precios.

Pero, como los exportadores han tenido que recurrir a esos suministros, sus niveles de acopio de café están bajos, señala la OIC. Al margen de las preocupaciones a largo plazo sobre el cambio climático, el temor inicial por el clima en Brasil y Vietnam, los mayores productores de café en el mundo, han amainado. Aunque todavía se teme que cualquier imprevisto meteorológico en los próximos meses pueda significar una escasez del grano a corto plazo.

Sin embargo, son las perspectivas a largo plazo lo que más preocupa tanto a los cultivadores como a los consumidores de café.

Como dice Tim Schilling, director del Instituto Mundial para la Investigación del Café, una organización financiada por la industria global del café, “la oferta de café de alta calidad está severamente amenazada por el cambio climático, las enfermedades y las plagas, la presión sobre los recursos de la tierra y la escasez de mano de obra. Sin embargo la demanda de esta clase de café está aumentando todos los años”.

“El resultado lógico es que tengan que subir los precios”, añade.

Agricultor etíope recolectando granos de café

Etiopía: El hogar del café

Las actuales zonas de cultivo de café en Etiopía podrían disminuir hasta 60% frente a un incremento de temperatura de 4ºC para finales de siglo, pronosticó el estudio realizado por el Real Jardín Botánico de Kew y sus colaboradores en Etiopía.

El incremento de 4ºC está basado en un escenario en el que la emisión de gases invernadero se mantenga alta desde ahora hasta 2100. Ese es uno de los pronósticos de alto grado de emisiones de gases invernadero emitidos por el Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC).

Sin embargo, incluso si el análisis se hace con un escenario de cambio climático más conservador, las actuales zonas cafeteras en Etiopía todavía se reducirían 55%, afirma Kew.

“Una política de seguir tal cual sería desastroza a largo plazo para la economía del café en Etiopía”, dice Justin Moat, otro de los autores del documento de Kew.

No puedo mantener a mi familia Jamal Kasim, cultivador de café etíope

Cómo podría cambiar la producción de café en Etiopía

Mapas que muestran el cambio en las tierras idóneas para el cultivo de café en Etiopía basados en información de investigaciones del Real Jardín Botánico de Kew.

Pero Davis quiere enfatizar que el panorama no es completamente sombrío. El traslado de las zonas de cultivo combinado con la conservación de los bosques y la replantación, podrían permitir aumentar las áreas adecuadas para el cultivo, según investigadores del Real Jardín Botánico de Kew.

“Se podrían mitigar algunos de los efectos negativos y aumentar las áreas de cultivo en cuatro veces y media en comparación con mantener el statu quo”, dice Davis.

El café representa una fuente de ingresos para cerca de 15 millones de etíopes (el 16% de la población).

Agricultores en el este del país, donde el calentamiento climático ya está teniendo un impacto en la producción, han enfrentado dificultades en años recientes y ahora muchos informan de cosechas fallidas como resultado de la prolongada sequía.

En los 10 años que ha estado plantando café, Jamal Kasim ha visto cambios significativos en sus cosechas.

“En los primeros años daban muchos frutos, pero ahora están secos. No puedo mantener a mi familia”, dice.

 

Brasil: El mayor productor de café del mundo

Etiopía no es el único país que podría llegar a tener problemas en su producción de café. Investigaciones publicadas por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), un panel de expertos respaldado por Naciones Unidas, presenta un panorama similar para Brasil.

Durante los últimos 3 años hemos tenido lluvias por debajo del promedio y los cultivos están sufriendo. Inacio Brioschi, cultivador de café

Un incremento de 3ºC en la temperatura y un aumento del 15% en las precipitaciones lluviosas comparadas con los niveles preindustriales en dos de los principales estados productores de café, Minas Gerais y Sao Paulo, podrían ver disminuir el área potencial de producción de un 70-75% a un 25%.

Mapa que muestra cómo el impacto de la sequía en Brasil afectó las principales zonas cafeteras del país.

En los últimos dos años, la peor sequía en Brasil hasta el momento registrada golpeó muy duramente a las mayores zonas de cultivo de café. La producción de café en el estado de Minas Gerais, donde se cultiva más de la mitad del café de Brasil, cayó en cerca de un 20% en relación a las cosechas de 2013.

La producción del grano de café Arábica, de mayor calidad, quedó afectada en el año entre julio de 2014 y junio de 2015. Prolongados lapsos de sequía combinados con altas temperaturas en el estado de Espirito Santo, en los dos años subsiguientes, resultaron en menores cosechas del grano de café Robusta (Coffea Canéphora) más amargo.

E incluso ahora, por toda la región, las represas usadas por los agricultores para regar sus cultivos están secas. Las autoridades estatales prohibieron o restringieron la irrigación en varias localidades durante períodos de sequía extrema, mientras sigue la construcción de más represas para asegurar mayor eficiencia en el almacenamiento de agua durante la época de lluvias.

“En los últimos cuatro años, hemos tenido lluvias por debajo del promedio, y las cosechas están sufriendo”, dice Inacio Brioschi, un cultivador de café de Espírito Santo.

Una sequía única no puede atribuirse al cambio climático, enfatiza Peter Baker, de la Iniciativa para el Café y el Clima, un organismo fnanciado en parte por la industria del café. No obstante, estos eventos climáticos extremos constituyen un desafío importante para la industria del café.

“No sólo es el hecho de que las temperaturas están aumentando constantamente. Estos eventos climáticos grandes que pueden durar por meses son muy dañinos”, dice Baker.

Los estudios con modelos climáticos apoyan la idea de que las temperaturas extremas están aumentando por el cambio climático, según Richard Betts, director de investigación sobre impactos climáticos del Centro Haddley de la Met Office de Reino Unido.

Las sequías combinadas con elevadas temperaturas en general significa que los eventos meteorológicos tienen mayor impacto, dice.

“Con el aumento de temperaturas en todo el globo, es justo decir que, cuando hay sequías, sus efectos suelen ser más intensos debido a que el calentamiento genera más evaporación y seca más la tierra”, señala Betts.

Plantaciones de café en Jaguaré, estado de Espírito Santo en Brasil

¿Puede la tecnología salvar al café?

Mientras el tiempo severo impacta a los caficultores en Etiopía y Brasil y los científicos pronostican una reducción en las zonas donde el café de alta calidad puede cultivarse, varios países productores de café están registrando cosechas récord. El doctor Baker cree que la razón se debe a la deforestación.

“En casi todos los países donde la producción de café se está expandiendo, esto se debe a que la deforestación está abriendo espacios para nuevos cultivos de café”, explica Baker. “Esto, aparte de Brasil, donde los avances tecnológicos pueden explicar el aumento de la productividad”, añade.

A largo plazo, la tecnología puede jugar un rol incluso más importante para garantizar el futuro del café.

En 2014, se publicó la secuencia completa del genoma de la especie de café Arábica a fin de acelerar el proceso para seleccionar plantas que puedan tolerar condiciones más cálidas.

Además, el Instituto Mundial para la Investigación del Café está trabajando en un programa de cultivos para “recrear” el café Arábica con “mejores cultivos” para aumentar su diversidad y hacerlo así más resistente al cambio climático.

Pero esto no es algo que pasará de la noche a la mañana y, para entonces, los amantes de la cafeína podrían verse enfrentados a un aumento de precios y una disminución en la calidad en sus cafeterías preferidas.


Créditos:

Diseñado por Tom Nurse y James Offer. Desarrollado por Steven Connor y Becky Rush. Imágenes y video:Colin Cosier y Rafael Barifouse. Producción adicional de video: Joe Inwood y Vladimir Hernández. Escrito y producido por Nassos Stylianou y John Walton. Imagen superior por Getty. Imágenes satelitales de Brasil son del Observatorio Terrestre de la NASA, tomadas por Landsat.


Historia del café (según Wikipedia)

Historia del café (según Wikipedia)

Mujeres palestinas moliendo café a la manera antigua, 1905.
Mujeres palestinas moliendo café a la manera antigua, 1905.

La historia del café se remonta al siglo XIII, aunque el origen del café sigue sin esclarecerse. Se cree que los ancestros etíopes del actual pueblo oromo fueron los primeros en descubrir y reconocer el efecto energizante de los granos de la planta del café;1 sin embargo, no se ha hallado evidencia directa que indique en qué parte de África crecía o qué nativos lo habrían usado como un estimulante o incluso conocieran su existencia antes del siglo XVII.1

La historia de Kaldi, un criador de cabras etíope del siglo IX que habría descubierto el café, no apareció escrita hasta 1671 y es probablemente apócrifa.2 Se cree que, desde Etiopía, el café fue propagado a Egipto y Yemen.3 La evidencia creíble más temprana de cualquier bebida de café o conocimiento del árbol del café aparece a mediados del siglo XV, en los monasterios sufi de Yemen.1 Fue allí, en Arabia, donde los granos de café fueron tostados y molidos por primera vez en una forma similar a como son preparados en la actualidad. Para el siglo XVI, se había expandido por el resto del Medio Oriente, Persia, Turquía y África del Norte. Luego, el café se extendió a Italia y el resto de Europa hasta Indonesia y el continente americano.4

La palabra “café” proviene del término turco qahve, a su vez, procedente del árabe, qahwa, a través del italiano.5 El término árabe sería una abreviación de la expresión qahhwat al-bun o vino de la habichuela. Un posible origen de la palabra se encontraría en el Reino de Kaffa en Etiopía, de donde procedería la planta del café; su nombre allí es bunn o bunna.

Primeros usos

Existen varios relatos legendarios sobre el origen de la bebida en sí. Uno de ellos involucra al místico sufí yemení Ghothul Akbar Nooruddin Abu al-Hasan al-Shadhili.6 Según esta leyenda, mientras viajaba por Etiopía, observó unas aves de vitalidad inusual y, al probar las bayas que las aves estaban comiendo, experimentó la misma vitalidad. Otro relato involucra al pastor de cabras, Kaldi, quien se percató de los efectos energizantes cuando su rebaño mordisqueó las bayas rojas y brillantes de cierto arbusto, mascando la fruta en sí. Su júbilo lo indujo a llevar las bayas a un venerado musulmán en un monasterio cercano; pero dicha persona desaprobó su uso y lo echó al fuego, de donde emergió un aroma atrayente. Los granos tostados fueron rápidamente extraídos de las brasas y disueltos en agua caliente con sal, produciendo la primera taza de café en el mundo.

Los ancestros etíopes de la actual tribu oroma fueron los primeros en haber reconocido el efecto energizante de la planta de café nativa la cual preparaban con sal debido al poco comercio que existía con el azúcar.2 Se han llevado a cabo estudios de variabilidad genética sobre diversos tipos de Coffea arabica y se ha encontrado una baja diversidad, pero que retiene alguna heterozigocidad residual de materiales ancestrales y relacionados directamente de las especies extendidas de Coffea canephora y C. liberica;7 sin embargo, hasta ahora no se ha hallado evidencia que indique en qué parte de África creció el café o entre qué nativos habría sido usado como un estimulante o conocido con anterioridad al siglo XVII.2

Origen en Etiopía y Arabia

Café en Palestina hacia 1900. Tarjeta estereoscópica de Keystone View Cfompany.
Café en Palestina hacia 1900. Tarjeta estereoscópica de Keystone View Cfompany.

El árbol de café tiene su centro de origen en Abisinia (en la geografía actual Etiopía), en el oriente de África. En el mundo sobresalen por su importancia comercial, la especie de los cafés arábigos y los de los cafés robustos. La primera especie abarca casi las tres cuartas partes de la producción mundial y se cultiva principalmente en Centro y Sur de América. El scafeto es probablemente originario de la provincia de Kafa, en Etiopía, pero la cuestión no está resuelta completamente.

Una leyenda muy comentada y difundida sobre el origen del café es la de un pastor de Abisinia (actual Etiopía), llamado Kaldi, observó el efecto tonificante de unos pequeños frutos rojos de arbusto en las cabras que lo habían consumido en los montes, efecto comprobado por él mismo al renovarse sus energías. q Kaldi llevó unas muestras de hojas y de frutos a un monasterio, donde los monjes por curiosidad las pusieron a cocinar. Al probar la bebida la encontraron de tan mal sabor, que arrojaron a la hoguera lo que quedaba en el recipiente. Los granos a medida que se quemaban, despedían un agradable aroma. Fue así como a uno de los monjes se le ocurrió la idea de preparar la bebida a base de granos tostados. e Parece que las tribus africanas, que sabían del café desde la antigüedad, molían sus granos y elaboraban una pasta utilizada para alimentar a los animales y aumentar las fuerzas de los guerreros. Su cultivo se extendió en primer lugar en la vecina Arabia, llevado probablemente por prisioneros de guerra, donde se popularizó aprovechando la prohibición del alcohol por el Islam. Yemen fuet un centro de cultivo importante, desde donde se propagó al resto del mundo árabe. y Se le llamó entonces qahwa (قهوة), que significa vigorizante. Los datos arqueológicos disponibles hoy en día sugieren que el café no fue «domesticado» antes del siglo XV: el proceso de elaboración de la bebida, largo y complejo, explica quizás el descubrimiento tardío de las virtudes de las semillas del cafeto, poco atractivas inicialmente. Los recientes descubrimientos (1996) de un equipo arqueológico británico, aún por confirmar, dejan entrever la posibilidad de que el consumo comenzara a partir del siglo XII, en Arabia.

Expansión en el mundo musulmán

Los efectos del café eran tales que fue prohibido en la llamada de imanes ortodoxos y conservadores en La Meca en 1511 y en El Cairo en 1532, pero la popularidad del producto, en particular entre los intelectuales, impulsó a las autoridades a cancelar el decreto. En 1583, Léonard Rauwolf, un médico alemán recién llegado de un viaje de diez años por Oriente Medio, fue el primer occidental en describir el brebaje:

Una bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males, en particular los males de estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, con toda franqueza, en una copa de porcelana que pasa de uno a otro y de la que cada uno toma un vaso lleno. Está formada por agua y el fruto de un arbusto llamado bunnu.8

Léonard Rauwolf

Estos comentarios llamaron la atención de mercaderes, a los que la experiencia del comercio de las especias les había hecho sensibles a este tipo de información.

En el siglo XV, los musulmanes introdujeron el café en Persia, Egipto, África Septentrional y Turquía, donde la primera cafetería, Kiva Han, abrió en 1475 en Constantinopla

¿Amenaza para el orden público?

Sobre la entrada de una cafetería de Leipzig hay una representación escultórica de un hombre con traje turco recibiendo una taza de café de manos de un chico.
Sobre la entrada de una cafetería de Leipzig hay una representación escultórica de un hombre con traje turco recibiendo una taza de café de manos de un chico.

En La Meca, el 20 de junio de 1511, el emir Khair Bey observó a un grupo de hombres bebiendo café. Observó las características particulares y juntó a un grupo de doctores y juristas para decidir si la bebida se ajustaba al Corán, que prohíbe toda forma de intoxicación. Como observa Antony Wild, es fácil olvidar que el café es una potente droga, cuya introducción necesita de un consenso cultural, pero no de un consenso médico en Occidente. Por ello, agitados debates acompañaron a los inicios de la introducción del café en el mundo islámico. El entusiasmo era tal que una ley turca de la época sobre el divorcio precisaba que una mujer puede divorciarse de su esposo si éste no llegaba a proporcionarle una dosis diaria de café.

En 1511, Khair Bey hizo cerrar todas las cafeterías, llevando a cabo además una campaña de desinformación contra los perjuicios del café, cuando se enteró de que las críticas contra su poder provenían de bebedores de café. El cierre de las cafeterías causó rebeliones, lo que incitó al gobernador de Egipto a cancelar la prohibición. El consumo de café pudo entonces proseguir su desarrollo. En 1630 había ya un millar de cafeterías en El Cairo. La prohibición volvió de nuevo a Europa, tras la apertura de las cafeterías y, curiosamente, por las mismas razones, es decir, por creer que la ingesta de café desarrolla el espíritu crítico, favoreciendo probablemente los intercambios intelectuales entre consumidores.

El café llegó a Europa alrededor del año 1600, gracias a los mercaderes venecianos. Se aconsejó al Papa Clemente VIII prohibir el café, pues representaba una amenaza de los infieles. Después de haberlo probado, este último bautizó la nueva bebida, declarando que dejar sólo a sus infieles el placer de esta bebida sería una lástima. El café fue bien recibido por los monjes por las mismas razones que los imanes: permite mantenerse despierto durante mucho tiempo y mantener el espíritu limpio. Los musulmanes, celosos de sus plantas de Coffea arábica, prohibieron su exportación. En 1650, un peregrino musulmán, Baba Budan9 llegó a coger siete plantas en la India, que plantó en Mysore‘ y cuyas plantas descendientes subsisten todavía hoy.

Introducción en Europa y en el Nuevo Mundo

Kofetarica (La bebedora de café), de 1888. Óleo sobre lienzo de Ivana Kobilca (1861–1926), en el Museo Nacional de Liubliana.
Kofetarica (La bebedora de café), de 1888. Óleo sobre lienzo de Ivana Kobilca (1861–1926), en el Museo Nacional de Liubliana.
Estatua dedicada a Torrente Ballester, en el Café literario Novelty, fundado en 1905, en la Plaza Mayor de Salamanca, obra del escultor Fernando Mayoral. Se considera que fue el botánico alemán Léonard Rauwolf quien, por primera vez, describió el café en un libro publicado en 1583.
Estatua dedicada a Torrente Ballester, en el Café literario Novelty, fundado en 1905, en la Plaza Mayor de Salamanca, obra del escultor Fernando Mayoral. Se considera que fue el botánico alemán Léonard Rauwolf quien, por primera vez, describió el café en un libro publicado en 1583.

 

El café resultó especialmente reprobado por los sectores protestantes, aunque no produciría reacciones tan ásperas como el tabaco. Ya en 1611 algunos terratenientes alemanes pusieron en marcha el sistema de prohibir su difusión. Estas medidas se mantuvieron durante al menos un siglo en el norte y este de Alemania, hasta que Federico II de Prusia despenaliza su uso, sometiéndolo al pago de un fuerte impuesto. El malestar frente al café prosiguió en el norte de Europa hasta bien entrado el siglo XIX.

Cuando en el siglo XVII llegó por primera vez el café a Europa, algunos sacerdotes católicos lo llamaron una amarga invención de Satanás, pues lo veían como un posible sustituto del vino, el cual, en su opinión, había sido santificado por Cristo. Sin embargo, según el libro Coffee, se dice que el papa Clemente VIII probó la bebida y al instante quedó cautivado. Para resolver el dilema religioso, bautizó simbólicamente el brebaje, haciéndolo así aceptable para los católicos.

En el sur y oeste de Europa se observó una mayor tolerancia. En la década de 1650 comenzó a ser muy importado y consumido en Inglaterra, y se comenzaron a abrir cafeterías en Oxford y en Londres. La primera cafetería en Londres se abrió en 1652.

Las cafeterías se convirtieron en lugares donde nacieron las ideas liberales, debido a la visita frecuente a esos lugares (donde, por cierto, se distribuían panfletos) por parte de filósofos y letrados. En 1676, esta agitación incitó al fiscal del rey Carlos II de Inglaterra a pedir el cierre de las cafeterías, citando crímenes de ofensa contra el propio rey y contra el reino. Las reacciones en contra de tal decisión fueron tales que el edicto de cierre debió revocarse. Los flujos de ideas alimentadas por el café modificaron profundamente al Reino Unido. Había más de dos mil cafeterías, según un registro del año 1700. La famosa compañía de seguros Lloyd’s de Londres fue en su origen una cafetería, fundada en 1688.

En 1670 se abrió la primera cafetería en Berlín. En París, el café Procope fue el primero en abrir, en 1686, inventando una nueva forma de preparar el café: haciendo pasar agua caliente a través de un filtro con café molido.

La historia de las célebres cafeterías de Viena comenzó con la Batalla de Viena de 1683. A mediados del siglo XVIII todas las ciudades europeas tenían cafeterías, y en 1734 Johann Sebastian Bach compuso su célebre Cantata del café (BWV 211), en una de cuyas escenas una chica le pide a su padre que, si la castiga, no lo haga prohibiéndole el café, y dice que, si se casa, su marido deberá permitirle beberlo.

El café estuvo prohibido en Rusia, con penas incluso de tortura y de mutilación. Y, cuando la policía zarista encontraba a alguna persona presa de una crisis nerviosa, se lo atribuía al café. (¿Quién se ha inventado esto? ¿Y está aquí así, sin indicar ninguna fuente?)

Motín del té en Boston, 1773.
Motín del té en Boston, 1773.

El café cruzó el Atlántico en 1689, con la apertura del primer establecimiento en Boston. La bebida ganó popularidad y obtuvo el rango de bebida nacional, después de que los rebeldes lanzaron al mar el sobretasado por la corona británica durante el motín del té en Boston. Esta operación clave se preparó en la cafetería Dragón verde.

El café alcanzó su completa aceptabilidad social en el siglo XVIII. Pronto los grandes cultivos se desplazaron a Ceilán e Indonesia, consolidándose posteriormente en América del Sur.

El café comenzó a cultivarse en las colonias inglesas, en particular en Ceilán, pero las plantaciones fueron devastadas por una enfermedad y finalmente sustituidas por plantaciones de . En 1696, los holandeses lo hicieron cultivar en Indonesia y en Java. En 1714, el capitán de infantería Gabriel Mathieu de Clieu ocultó un esqueje de una planta de café ofrecida por Holanda al rey Luis XIV de Francia y conservada en los invernaderos reales para establecerlo en las cuestas del Monte Pelée en Martinica, en Santo Domingo y Guadalupe. Cincuenta años más tarde, se cuentan 19 millones de plantas en Martinica.

Lata de café de la primera mitad del siglo 20. De la colección del Museo del Objeto del Objeto.
Lata de café de la primera mitad del siglo 20. De la colección del Museo del Objeto del Objeto.

Los holandeses llevaron semillas a la Guayana Holandesa y de ahí a la vecina Guayana Francesa. La primera plantación en Brasil se estableció en 1727 con plantas sustraídas de la Guayana Francesa a pesar de fuertes medidas de seguridad impuestas por las autoridades coloniales. Su industria dependía de la práctica de la esclavitud, que se suprimió en 1888.

En 1784 los misioneros capuchinos llevaron las primeras semillas de café a Venezuela desde el Brasil mientras que a Colombia llegaron desde las Antillas Francesas. Los primeros cultivos en pequeña escala se registraron en los últimos tiempos coloniales, sobre todo en el departamento del Magdalena, en 1785.

Cuando el café alcanzó las colonias estadounidenses, no tuvo inicialmente tanto éxito como había tenido en Europa, ya que los colonos lo veían como un pobre sustituto del alcohol. Sin embargo, durante la Guerra de la Independencia, la demanda de café aumentó hasta tal punto que los distribuidores tuvieron que agrupar las escasas existencias y subir los precios drásticamente; parte de ello se debió a la disponibilidad reducida de de los mercaderes británicos. El consumo de café entre los estadounidenses aumentó durante principios del siglo XIX, tras la Guerra de 1812, que había acabado con el acceso a las importaciones de té, y la gran demanda durante la Guerra de la Independencia, así como muchos adelantos en la tecnología para la elaboración de la bebida cimentó la posición del café como un producto diario en Estados Unidos.

En Colombia las primeras plantaciones a mediana escala se registraron en 1808 en Cúcuta y en 1813 Ignacio Ordóñez de Lara fue el primero en contar con un cultivo de 7.000 palos de café. En la región del Cundinamarca fue Tyreel Moore en 1867 quien estableció los primeros cultivos y Mariano Ospina Rodríguez en el departamento de Antioquia. En el Departamento de Caldas en el llamado eje cafetero colombiano los responsables fueron Eduardo Walker en jurisdicción de La Cabaña y Antonio Pinzón en el Águila y para 1890 el café se constituye en base de la economía regional. En 1886 Simón López lo extendió a la ciudad de Pereira de donde partió la expansión del cultivo a zonas del Quindío y al Valle del Cauca.

En España, a finales del siglo XIX y principios del XX, también los intelectuales comenzaron a reunirse en cafeterías, algunas de las cuales a día de hoy son auténticas instituciones: Café Gijón (Madrid, 1888), Café Novelty (Salamanca, 1905) o el Café de Fornos (Madrid, 1907) entre otros.

Popularidad en Occidente hasta nuestros días

Durante el siglo XVIII, la bebida se hace popular en Europa, y los colonos europeos introducen el cultivo del café en numerosos países tropicales, como un cultivo de exportación para satisfacer la demanda europea. En el siglo XIX, la demanda en Europa era a menudo superior a la oferta y estimuló el uso de distintos sustitutos con un sabor similar, como la raíz de achicoria (véase la sección sobre sustitutos).

Las principales regiones productoras de café son América del Sur (particularmente Brasil, Ecuador y Colombia), Vietnam, Kenia y Costa de Marfil. Hawai tiene una pequeña producción de café de gran calidad y elevado precio, pero entre las numerosas variedades desarrolladas, el café más caro y famoso sigue siendo el Blue Mountain procedente de Jamaica. Aunque actualmente Colombia y Perú poseen numerosas plantaciones de café orgánico de altísima calidad que están empezando a ganar reconocimiento mundial. Durante varias décadas en los siglos XIX y XX Brasil fue el mayor productor y monopolista virtual en el comercio del café, hasta que una política de mantenimiento de altos precios generó oportunidades de negocio a otros productores, como Colombia, Guatemala, Perú, México, Venezuela, Costa Rica, Honduras e Indonesia.

 

Fuente : Wikipedia


¿Cómo sería la vida sin café?

¿Cómo sería la vida sin café?

En un mundo en el que se consumen 1,6 mil millones de tazas de café al día, es muy posible que la perspectiva le ponga los pelos de punta a más de uno. Sin embargo, un nuevo estudio del Jardín Botánico Real de Kew(Londres) advierte de que, debido al cambio climático, la variedad de café de mayor consumo, el café arábigo, podría desaparecer en 2080.Que no cunda el pánico, la realidad no es tan negra como parece. El estudio se centra en plantas de café, y lo que nosotros bebemos se elabora a partir de sus derivados. Sin embargo, la pérdida de las plantas salvajes dejaría los cultivos en una situación muy vulnerable, lo que en última instancia podría llevar a un descenso de la calidad y una subida de precios para los consumidores.

«La historia del café arábigo está salpicada de enfermedades, pestes y problemas de productividad, y los cultivadores siempre han acudido a la naturaleza y la diversidad genética para enfrentarse a ellos», afirma Aaron Davis, director del programa de investigación sobre el café del Jardín Botánico.

Existen solamente dos variedades principales de café cultivado: el café arábigo, procedente de la planta Coffea arabica) y el café robusta (de la planta Coffea canephora). Sin embargo, hay más de 125 especies en la naturaleza, y más por descubrir, como afirma Davis, que lleva 15 años estudiando las plantas de café.

«Es lo que más me sorprendió cuando empecé a trabajar con el café», comenta. «Hay una enorme variedad, y hay especies que todavía ni se conocen y que podrían ser muy útiles».

El inestable futuro del café arábigo

El café arábigo es fundamental para la industria, pues representa el 70% de la producción mundial, según la Organización Internacional del Café. Sin embargo, la mayor parte proviene de unas cuantas plantas traídas de Etiopía en los siglos XVII y XVIII, como explica Davis, y su reducido stock genético lo hace muy vulnerable.

El nuevo estudio, liderado por Davis y publicado esta semana en la revista PLOS ONE, combina observaciones de campo y simulaciones por ordenador para estudiar cómo afectarían al café arábigo los diversos escenarios. Se centra en Etiopía, mayor productor de café de África y donde se cultiva la variedad arábiga, y algunas áreas de Sudán del Sur.

Las perspectivas son muy negativas, según las conclusiones del estudio. Incluso en el mejor de los casos, desaparecerían dos tercios de las zonas adecuadas para el cultivo para 2080, y en el peor, sería el 100%. Y esto teniendo en cuenta únicamente el cambio climático, no la desforestación.

Davis y otros investigadores visitaron Boma, en Sudán del Sur, en abril para evaluar la viabilidad de la producción de café, y descubrieron que las plantas de arábigo estaban en muy mal estado.

«Después de una semana ahí nos dimos cuenta de que nuestro objetivo había cambiado: se había convertido en una misión de rescate», comenta Davis.

El estudio recomienda que se guarden cuanto antes muestras de Boma en bancos de semilla, pues la especie podría extinguirse en 2020.

La planta de café arábigo suele crecer en zonas altas en montañas tropicales, como explica el botánico Peter Raven, que no participó en el estudio. Puesto que ya están viviendo en el límite de los ecosistemas, no tienen dónde ir cuando suben las temperaturas.

«Los bosques nubosos donde crece la especie están desapareciendo, y las plantas y animales de esas zonas van a ser los más amenazados del planeta», añade Raven. «Gran parte de la producción de café de todo el mundo correrá peligro con el cambio climático».

En Etiopía, el tercer productor de café arábigo, la temperatura media anual ha aumentado 1,3 ºC desde 1960, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Estudios anteriores ya afirmaron que tanto el café arábigo salvaje como el cultivado son muy sensible al clima, pues sólo prosperan en un rango de temperaturas muy reducido.

«No cuesta mucho darse cuenta de que el cambio climático supone una grave amenaza para la especie», afirma Davis. «La conclusión lógica es que tendrá un impacto negativo en la producción de café».

Manos a la obra

La finalidad del estudio no es asustar a la gente, como comenta Davis, sino impulsar la acción.

«Queremos descubrir qué ocurriría si no hacemos nada y qué es lo que podemos hacer», señala Davis. «Si somos proactivos podemos evitar una situación devastadora».

El estudio identifica varios puntos donde la planta podría sobrevivir hasta al menos 2080 y recomienda que sean protegidos.

Distintas acciones conservacionistas han ayudado a otras especies para evitar su extinción, por lo que Davis es optimista sobre el futuro del café salvaje. Raven, sin embargo, ve el vaso medio vacío, y aunque cree que la protección es viable, considera que la conservación en bancos de semilla es muy importante incluso en áreas donde la extinción no es aún inminente.

«Independientemente de las medidas que se tomen, podemos esperar que la diversidad genética vaya disminuyendo año tras año», añade Raven. «Deben guardarse semillas de las especies más valiosas lo antes posible, antes de que sea demasiado tarde».

Cuestión de gustos

Robusta, un café más fuerte que empezó a cultivarse a mediados del siglo XIX en respuesta a la plaga de hoja de roya que causó estragos en los cultivos de arábigo en el sudeste de Asia, suele utilizarse en expressos y café turco. Puede crecer en altitudes más bajas y temperaturas más altas, por lo que está mejor preparado para resistir al cambio climático.

Sin embargo, esto no significa que los aficionados al café vayan a cambiar de gustos sin pestañear, como recuerda Davis.

«Os aseguro que no todo el mundo se contentará con cambiar a robusta», señala. «Como su propio nombre indica, es bastante fuerte, a muchos no les gusta su sabor y tiene el doble de cafeína que el arábigo. No es la misma bebida, sin más. Si perdemos el arábigo, creo que desaparecerá un amplio sector del mercado».

Algo así provocaría un importante trastorno económico: según la Organización Internacional del Café, éste es el segundo producto más comercializado del mundo, después del petróleo, y da empleo a 26 millones de personas.

Fuente: National Geographic


Huevo, calabaza y otras locuras que la gente le echa al café (y resulta que está rico)

Huevo, calabaza y otras locuras que la gente le echa al café (y resulta que está rico)

El momento del café es una tortura para los camareros: “solo”, “con leche”, “bombón”, “con un chorrito de licor”…, hay tantas preferencias como personas, y las comandas son, a veces, más largas que las de los menús. Pero podría ser peor: al café se le pueden añadir ingredientes tan inesperados como el huevo o la mantequilla. Y hay lugares del mundo que no pueden resistirse a combinarlo con puré de calabaza. ¿No le atrae? ¿Y si le decimos que puede convertirse en su cóctel preferido? Estos son algunos de los acompañamientos más curiosos de esta bebida. Atrévase a probarlos.

  • Café con huevo Conocido como ‘Escandinavian Coffee’ o ‘Lutheran Church Basement Coffee’, parece ser que es una mezcla original del Medio Oeste de Estados Unidos, muy popular entre los estadounidenses de origen escandinavo. Se elabora mezclando café molido con un huevo crudo batido (en algunas recetas incluso echan la cáscara), que se añade al agua hirviendo y luego se cuela. Pero existen otras versiones: “El ‘eggnog latte’ es una bebida con base de café ‘espresso’ y leche batida con huevo y azúcar. Es tradicional de los países anglosajones en la época de Navidad y, en ocasiones, le ponen algún licor”, explica Pablo Caballero ganador del Campeonato de España de Baristas 2016. En Vietnam, sobre todo en Hanói, el Cà Phê Trứng se prepara con la yema, azúcar, leche condensada y café de variedad robusta. Este ingrediente por sí solo “incrementa el valor y la calidad nutricional del producto, pero el verdadero problema es la adición de azúcar de esta receta”, advierte Ramón de Cangas, del Comité Asesor del Consejo de Dietistas Nutricionistas (CGDN). La OMS recomienda un máximo de 25 gramos de este condimento al día.
  • Café con sal Quizá lo primero que piense es que este mejunge se ha utilizado desde siempre como método para vomitar. Y es cierto: “Sobre el café solo, la sal oculta su dulzor y lo vuelve bastante desagradable”, asegura Caballero. Pero siga leyendo: echar una pizca de sal en café molido o en grano, es decir, antes de su preparación, reduce la amargura y potencia el sabor, según un estudio publicado en ‘Nature’. Añadirlo después de molido solo tendría sentido si se echa una pizca sobre la leche para potenciar su sabor.
  • Café con limón Ya sea en forma de rodaja o como zumo, se utiliza a veces para aportar un poco de acidez a cafés que por sí solos no la tienen (como los muy tostados o robusta). También se echa para darle un toque aún más fresco a un café con hielo. Eso sí, es un acompañamiento para el café solo: “Si es con leche, podría convertirse en un trago agrio”, recomienda Caballero. A esta combinación se le atribuyen propiedades saludables. Para unos es un remedio contra el dolor de cabeza, para otros acelera el proceso de perder peso (el café solo sí, porque quema grasa y aumenta la tasa metabólica), pero nada de esto está comprobado científicamente. “Desde el punto de vista nutricional, añadir limón al café no solo no supone ningún problema, sino que aportamos nutrientes extra como vitamina C, potasio, ácidos orgánicos y fibra soluble”, aclara Cangas.
  • Café con mantequilla Durante un tiempo se puso de moda en Estados Unidos mezclar la mantequilla con café y aceite de coco. Este combinado conocido como ‘bulletproof coffee’ (café a prueba de balas), ha sido inventado y patentado por un emprendedor estadounidense (Dave Asprey), que ha montado todo un negocio en torno a la receta, con libro incluido: la vende como un brebaje para hacer dieta y perder peso, sin ninguna base científica. Para el barista Pablo Caballero, agregar una pequeña cantidad de mantequilla (de calidad) a un café filtrado puede funcionar: “Aporta un sabor interesante, no perjudica los beneficios antioxidantes de la bebida y, al aumentar el contenido calórico, da más energía”. Pero antes de lanzarse a probarlo, tenga en cuenta que “es un ingrediente muy rico en grasa saturada y que también lleva sal”, advierte el nutricionista Cangas.
  • Café con puré de calabaza Sí, café con calabaza. El ‘pumpkin spice latte’ se vende masivamente en Estados Unidos durante el otoño. Básicamente, consiste en un café con leche endulzado y especiado con nuez moscada, canela, puré de calabaza y clavo. Aunque en Internet se encuentran distintas versiones para elaborarlo en casa. Este alimento aporta fibra soluble, potasio y carotenoides.
  • Café con tónica El ‘espresso-tonic’ se ha popularizado en los últimos años en las cafeterías más sofisicadas de todos los rincones del mundo. “Se trata de un vaso lleno de hielos y tónica sobre el que se sirve un café solo o doble. Es una bebida bastante equilibrada y fresca, pues combina dulzor, amargor y acidez. Perfecto para verano”, detalla Pablo Caballero. Aunque, ojo, mejor que el refresco sea sin azúcar.

 


La historia del café

La historia del café

Sin saber exactamente cuándo se descubrió el café por primera vez, los arqueólogos encontraron evidencias de uso del café como medicina tradicional en el mundo árabe ya en antiguos escritos que datan de alrededor del año 900 A.C.

La leyenda popular atribuye el descubrimiento del café a un cabrero etíope llamado Kaldi ( 300 D.C.).
Éste observó que su rebaño estaba muy activo cuando los animales comían ciertas bayas rojas.
Decidió probarlas y descubrió el efecto energético de las semillas del café. Poco a poco se fue difundiendo el hábito de usar las semillas del café como alimento energético y la gente aprendió que se podía preparar una bebida sabrosa tostando las bayas e hirviéndolas posteriormente.

El café se extendió desde Etiopía al Cercano Oriente, cuando se originaron las primeras plantaciones de café en Yemen. Más tarde, el cultivo se extendió hasta Arabia y Egipto, donde beber café (“Kahweh”)  se convirtió en un hábito diario.
Pero fue a principios del siglo XVII cuando el café se hizo popular en Europa, y su popularidad fue creciendo muy rápidamente. Y ya a comienzos de 1600 surgieron casas de café por todas partes, especialmente en Italia, España, Francia, Gran Bretaña, Los Países Bajos y Alemania.

    Un medico veneciano, Prospero Alpini,  (en 1570),  introdujo el café en Europa. Fué Venecia  la ciudad italiana la primera en saberlo apreciar y en contar con lugares públicos en los que degustar la bebida. Pronto las casas de café se hicieron muy populares, y la más Antigua, el Cafè Florian, ha estado ofreciendo esta preciada bebida hasta en la actualidad en los bajos  porches de la Plaza de San Marcos. Entre los aristócratas el café se convirtió rápidamente en un preciado regalo que se ofrecía como símbolo de amistad o de amor. La cultura del café se extendió por toda la península italiana, España, Francia e Inglaterra y así otras ciudades tuvieron también sus casas de café, entre las que se encuentran el Caffè Greco de Roma, el Caffè Pedrocchi de Padua, o el Caffè San Carlo en Turín. Gente famosa e importantes hombres de negocios solían pasar su tiempo allí, lo que confería a aquellos lugares mayor fama y atractivo.
El primer electrodoméstico para preparar café en casa se inventó en 1691 en Nápoles: la famosa caffettiera napoletana. La gente utilizaba aquel “artilugio” metálico, con agua clara y  4 o 5 gramos de café bien molido para preparar tres o cuatro tazas de café a la vez, y disfrutaban de esta bebida en su propia casa: pronto tomar una aromática taza de café después de la comida se convirtió en un ritual en todo el mundo.

Pronto el café quedó liberado de la reputación que tenía de “bebida aristocrática” y su difusión se extendió por todas las clases sociales. Paso de ser un momento exclusivo a ser un hábito diario en el que uno se entregaba a los placeres de una bebida vigorizante. El café expresso se combinó con otros ingredientes; las bebidas basadas en el café más famosas tienen nombres italianos: Espresso, Cappuccino, Macchiato. A lo largo de los siglos el café se ha convertido en el símbolo oficial de la filosofía del buen hacer.

Actualmente en una España muy bien situada en cuanto a las actividades de importación y exportación de café, existen algunos de los tostadores de café más importantes y apreciados del mundo. Los productos de Cafés Climent entre ellos, son parte de la filosofía del Café: Técnicas para la preparación de la bebida que se han desarrollado con el fin de respetar el refinado gusto de nuestros clientes y la tradición de un auténtico expreso, aun cuando este respeto no  impedide encontrar soluciones innovadoras que satisfacen cualquier gusto y cualquier expectativa de nuestros clientes de toda España y en especial de la Comunidad Valenciana.
Ya sea en la vida cotidiana, en el trabajo o durante nuestro tiempo libre, siempre encontramos el momento adecuado para sumergirnos en este pequeño gran placer. Así que…, ¿porqué no tomamos un café?