Tres costumbres frecuentes que estropean el aroma y el sabor de tus cafés

Tres costumbres frecuentes que estropean el aroma y el sabor de tus cafés

  • El oxígeno, la humedad y el calor son los principales enemigos del café
  • Si se siguen algunos sencillos consejos, se puede aprovechar al máximo la intensidad del café

Por Cristian Vázquez Fuente: ElDiario.es

Foto: Pexels
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El café es sin duda una de las infusiones preferidas de los españoles. Si bien en los últimos años se popularizaron las cafeteras Nespresso y las cápsulas, todavía mucha gente prefiere las formas tradicionales: comprar el café molido o en grano para luego procesarlo a través de métodos diversos y el uso de cafeteras como la italiana, la francesa, la turca, la express o incluso el más antiguo puchero.

Para obtener el mejor resultado, no hay que prestar atención solo al proceso de elaboración del café, sino también a su conservación. Cuanto mejor se mantengan las propiedades del producto original, más deliciosa será la infusión. ¿Qué se debe tener en cuenta al momento de preservar esas características? A continuación se enumeran las recomendaciones más importantes para lograrlo.

1. Comprar el café molido

Una primera medida para conservar de la mejor manera las propiedades del café consiste en comprar el café en grano y no molido. Es cierto: es más sencillo comprar en el supermercado el café que ya viene molido, y no en todos los hogares hay un molinillo para triturar el café. Pero tampoco es tan complicado encontrar un sitio donde adquirir el café en grano, ni tanto más oneroso, como tampoco hacerse de un molinillo apropiado. Para quienes deseen tomar un café más rico es muy probable que merezca la pena.

Tanto el aroma como el sabor del café resultan afectados por el contacto con elementos del ambiente: el oxígeno y la humedad del aire y las altas temperaturas. Cuando el grano de café se conserva entero, la propia estructura del grano se comporta como una capa protectora, además de que la superficie que entra en contacto con esos elementos es mucho más reducida. Por ello, guardar el café en grano hasta justo antes de elaborar la infusión es un primer consejo importante para la conservación de sus propiedades. Y, por supuesto, moler solo la cantidad de café que se ha de tomar.

Por otro lado, no solo el café en grano se conserva mejor que molido: además, los granos de café sin tostar se conservan mejor que cuando ya están tostados. El problema es que, si contar con un molinillo no es tan infrecuente, tener una máquina tostadora de café en casa sí es algo poco común. En consecuencia, lo que habría que procurar es comprar un café con una fecha de tueste reciente. Esto facilitará el objetivo de que sus características originales se mantengan durante un período mayor. Puede que cueste un poco más de tiempo y esfuerzo hallar un sitio donde vendan un café de tueste reciente, pero el resultado puede compensarlo.

Foto: Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

2. No guardarlo al vacío

Como se ha señalado, el contacto con el aire es uno de los principales responsables de la pérdida de la calidad del café. Por ello, hay que guardarlo en recipientes que se puedan sellar herméticamente, sin aire en su interior. Los envases originales del producto pueden asegurarse por medio de pinzas, de forma tal que el contacto con el oxígeno y la humedad del ambiente será mínimo. También se pueden utilizar frascos o latas para lograr este objetivo. Hay botes de vidrio o cristal con juntas de plástico que son muy prácticos para cumplir esta función.

Cuando se empleen recipientes como latas o botes, lo mejor es que sean pequeños, puesto que, cuanto más grandes resulten, mayor será la cantidad de aire que quedará en su interior a medida que la cantidad de café se reduzca y, por lo tanto, más rápida será la oxidación de ese café. Debido a ello, si se compra un kilo de café, conviene dividirlo -por ejemplo- en cuatro partes de 250 gramos y guardar cada una de esas partes en cuatro botes pequeños, en vez de guardar todo el kilo en un recipiente grande.

Si de todos modos se ha de guardar todo el café en un recipiente grande, hay un truco que ayuda: cubrir la superficie del café con un papel film. De este modo, el aire que quede dentro del bote no estará en contacto directo con el café, y se retrasará de esa forma la oxidación y demás procesos químicos que deterioran sus propiedades.

3. Dejarlo fuera de la nevera

Contra el mito, la nevera no solo no estropea el café, si este está en un recipiente hermético y aislado de la humedad y los olores de otros alimentos, sino que ayuda a conservar su sabor. El calor es otro de los factores que ocasionan que el sabor y el aroma originales del café se perjudiquen y se pierdan.

Se considera que la temperatura máxima a la que se puede mantener el café es 20 ºC. Como en la cocina suele haber fuegos, hornos, hervidores de agua, tostadoras y otros aparatos que producen calor, muchas empresas fabricantes de café recomiendan guardarlo en el frigorífico, como una manera de asegurarse de que se mantendrá fresco.

No obstante, algunos expertos recomiendan guardar el café en un sitio fresco y seco, pero no en la nevera si esta no es de las modernas No Frost. El caso es que, a menudo, no es sencillo contar con un lugar de esas características que además sea cómodo, es decir, dentro de la cocina o no muy alejado de ella. En estos casos, el frigorífico no es una mala opción. Hay que asegurarse, eso sí, de cerrar el recipiente de la manera más hermética posible.

¿Puedo guardar el café ya hecho?

Por supuesto, como sucede en particular con cualquier otra infusión y en general con cualquier alimento, el esfuerzo por la conservación de las características originales del café puede tratarse meramente de una cuestión de gustos. Para muchos amantes del café es un sacrilegio tomarlo con hielo, creencia que no es compartida por los millones de españoles que acostumbran hacerlo durante los meses de verano.

Pero es cierto que si se respetan estas medidas para evitar que el oxígeno, la humedad y el calor afecten el producto original, tanto el sabor y el aroma como la textura del café conservarán la intensidad más propia de la infusión. ¿Y qué pasa con el café ya hecho? ¿Se puede guardar? Los ‘sibaritas’ del café aseguran que de ninguna manera, pues el café recalentado no sabe igual: las citadas propiedades (sabor, aroma, textura) se modifican cuando pasa el tiempo desde su elaboración.

Sin embargo, esta posibilidad sí existe. El café preparado que no se consume en el momento se puede guardar en un recipiente -también en este caso conviene cerrarlo herméticamente- y conservar en el frigorífico incluso varios días. Cuando se desee beber, el consejo es añadir un poco de agua fría antes de calentarlo, y luego darle temperatura en el microondas o en el fuego sin permitir que hierva.


Un postre diferente que combina dos aromas con garrote · Crema cuajada de café y whisky

Un postre diferente que combina dos aromas con garrote · Crema cuajada de café y whisky

AUTOR: Martín Berasategui

Millones de personas toman café a diario. Para desayunar, después de comer… Pero el café también puede ser un ingrediente muy versátil en la cocina y, sobre todo, en los postres. Con esta cuajada de café y whisky puedes sorprender a tus invitados. ¡Y además juntamos dos aromas con mucho garrote!

+MARTÍN BERASATEGUI Lasarte-Oria 10/10/2019 – 16:15 h. CEST

CREMA CUAJADA DE CAFÉ Y WHISKY

INGREDIENTES
  • 250 g leche entera
  • 250 nata
  • 5 yemas
  • 85 g azúcar
  • 1c/s whisky (10gr)
  • 15 g café soluble
ADEMÁS
  • 100gr nata montada
  • 1c/c miel
  • Ralladura de naranja
PARA EL GRANIZADO DE WHISKY
  • 0’5 l de agua mineral
  • 100 g de azúcar
  • 70 g de Whisky
  • 1 hoja de gelatina
ELABORACIÓN
  1. Precalentar el horno a 80ºC.
  2. Mezclar la leche con la nata en un cazo y llevarlo a ebullición. Retirar del fuego añadirle el café soluble y dejar infusionar durante 10 minutos.
  3. Mezclar las yemas con el azúcar en un recipiente, sin batir.
  4. Pasado el tiempo agregar la mezcla de leche y nata sobre las yemas y el azúcar (debe estar fría para que las yemas no cuajen) mezclar bien y filtrar por un colador fino. Añadir la c/s de whisky.
  5. Hidratar la gelatina con agua fría.
  6. Mezclar el agua junto con el azúcar en un cazo y llevarlo a ebullición. Retirar del fuego, dejar templar y agregar la gelatina escurrida. Mezclar bien y dejar enfriar.
  7. Cuando la preparación este fría añadir el whisky y volver a mezclar.
  8. Colocar en un recipiente y congelar.
  9. Cuando el granizado este congelado raspar con la ayuda de un tenedor para sacar las escamas.
  10. Rellenar los vasitos con la preparación y hornear durante hora y media. Retirar del horno y dejar templar. Enfriar en la nevera mínimo una hora. Cuando este frío, servirlo acompañado con una cucharada sopera de granizado de whisky.


Cafés Climent opta a los premios FAES 2019

Cafés Climent opta a los premios FAES 2019

La fundación FAES celebrará el próximo 22 de octubre la vigésima edición de la gala de entrega de premios, que tendrá lugar, de nuevo, en el Espai Baladre de Gandía Incluirá un reconocimiento a los presidentes que ha tenido la entidad durante este tiempo.

Cafés Climent opta por segundo vez al premio. Tiene muchas posibilidades debido al lanzamiento de sus nuevos productos, su compromiso medioambiental por sus novedosas cápsulas reciclables y bio-degradables, su espectacular proyección internacional y su afianzada trayectoria empresarial.


Café con aroma a bosque

Café con aroma a bosque

Con la siembra de árboles nativos y prácticas agrícolas sostenibles que disminuyen el uso de fertilizantes y mejoran la calidad de los suelos, 3.800 productores de Risaralda y Cauca (Colombia) sacarán un café libre de deforestación y que no contribuye al calentamiento global. .

Café con aroma a bosque

 | ‘Café del Futuro’ pretende convertir a cerca de 3.800 caficultores de Risaralda y Cauca en productores sostenibles y amigables con los recursos naturales. | Por: Diana Rey Melo – Semana

Por: Jhon Barros
 @barrosjhon

Mario de Jesús Román, un hombre de 49 años, delgado, bajito y con una sonrisa tímida, lleva el café metido en sus venas. Desde pequeño, cuando acompañaba a su papá a recorrer los cafetales en una finca que tenía en el departamento de Caldas, quedó enamorado del producto y deleitado por su olor, por lo cual tomó la decisión de continuar con ese legado cuando fuera grande.

Hace 15 años, en 2004, su mamá le heredó El Paraíso, una finca de cuatro hectáreas ubicada en Belén de Umbría, uno de los municipios más cafeteros de Risaralda, un regalo que le permitió dedicarse del todo a sacar bultos y arrobas de café para sostener a su esposa y a Erika, su única hija que venía en camino. Sin embargo, no quería seguir tumbando árboles para sembrar en las montañas, como tradicionalmente lo han hecho en el Eje Cafetero.

“Cuando empecé a administrar la finca me percaté de que todos los suelos estaban áridos y secos porque no contaban con ningún árbol que les suministra materia orgánica. Además, el café era de muy mala calidad”.
 


Con la ayuda del Comité de Cafeteros aprendió la técnica para sembrar árboles, trabajo que dio sus primeros resultados hacia 2010, seis años después de empezar a reverdecer.


“Destiné media hectárea del predio para consolidar un bosque que no lo toco ni porque me paguen. Del potrero árido que me heredaron no quedó rastro, y las aves volvieron al lugar a anidar en los árboles”

recuerda.
Mario siempre ha sentido una pasión desbordada por el cuidado del medio ambiente, por lo cual sabe del tema y es consciente de que si protege los recursos naturales va a tener una mejor producción y más años de vida útil para su finca. 

“Por eso quería ir más allá de la reforestación, aprender más cosas como disminuir el uso de fertilizantes y no utilizar tanta agua. Pero no contaba con la asesoría para hacerlo”.



Algo similar le pasó a Oriol Chiquito, un risaraldense de 36 años quien en 2004, junto a sus dos hermanos menores, compró una finca de una hectárea en el municipio de Quinchía. 

“Desde niño me llamó mucho la atención el cultivo del café, pero no había tenido la oportunidad de hacerlo. Trabajé por muchos años como minero, actividad que causa mucho daño a la naturaleza. Aunque me daba de comer, no me sentía bien realizándola. Por eso me asocié con mis hermanos para cumplir ese sueño. Bautizamos la finca como Cerro Grande”.



Sus primeras cargas de café no tuvieron mucha acogida, ya que según Oriol el sabor era demasiado amargo por el uso de fertilizantes y la mala calidad del suelo. 

“Había escuchado que para mejorar el café era necesario contar con árboles entre los cafetales, ya que cuando las hojas caen al suelo se transforman en materia orgánica. Entonces decidí reforestar y le pedía asesoría a los conocidos”.
 

Mario Román y Oriol Chiquito, don pequeños productores de Risaralda, han reverdecido sus cafetales por medio de ‘Café del Futuro’, proyecto del gobierno de Noruega y Solidaridad Network.  © Diana Rey Melo


Café boscoso



Desde 2013, el gobierno de Noruega y la organización internacional Solidaridad Network trabajan con productores de Colombia, Perú y México en el proyecto ‘Café del Futuro’que busca aplicar prácticas de agricultura climáticamente inteligentes para que el café tenga resiliencia al cambio climático, no cause deforestación, aumente su productividad e impacte menos los recursos naturales.


Oriol y Mario habían escuchado que el proyecto pretendía que los pequeños productores de café en Risaralda hicieran el cambio de tradicionales a unos mucho más sostenibles y amigables con el ambiente, como ambos soñaban.  

“Me enteré por un amigo agrónomo que trabaja en Solidaridad. Me gustó la idea, ya que además de seguir sembrando iba a aprender a mejorar el suelo y utilizar bien los fertilizantes. Pintaba bueno, así que decidí participar desde 2016”

, comenta el primero de ellos, casado y padre de un hijo de 13 años que quiere estudiar medicina.

Entre 2013 y 2016, la primera fase del proyecto benefició a 7.361 productores de estos tres países, quienes aprendieron buenas prácticas inteligentes como renovar o rehabilitar los cafetales con variedades resistentes y densidades óptimas; mejorar el uso del agua (incluyendo reducción, reuso y tratamiento de aguas residuales); manejo adecuado de los suelos; y protección de corredores forestales y siembra de árboles de sombra. 
 


A Oriol, esta iniciativa le cambió la vida 180 grados.

«Me capacitaron, participé en programas sobre fertilización y me ayudaron a construir tanques para los lixiviados y desechos del café. Entendí que la clave no es producir por producir, sino respetar todo lo que nos rodea. Ya sembré más de 6.000 árboles, que han mejorado los suelos y su fertilidad sin tanto químico. Animales como el oso hormiguero visitan mi predio».


El año pasado, este caficultor de tez trigueña, delgado y con una sonrisa que no desaparece de su rostro, sacó 14 cargas y media de café (más de 26 bultos), cifra jamás registrada desde que compró su finca hace 15 años

“Eso demuestra que al conservar si aumenta la producción. Ahora tenemos la política de no quema y no tala, buenas prácticas que sirven como ejemplo para los demás productores de Quinchía. El que toma una taza de café con los granos de mi finca está respetando la naturaleza”.



Por su parte, Mario ya superó los 15.000 árboles nativos entre sus cafetales, de los cuales 600 son nogales. 

“Tengo suelos recuperados y con nutrientes, y un café con una calidad superior y de mejor sabor. Contribuir al medio ambiente trae resultados importantes: llegué al tope de 300 arrobas de café en 2018, cantidad jamás vista en El Paraíso. El proyecto nos enseñó a no contaminar las aguas, no botar los desechos del café en las quebradas y hacer una fosa para hacerles una adecuada disposición”.



Para Mario, con la siembra de árboles basta para dejar de utilizar fertilizantes. 

“Esos químicos desgastan los suelos y los vuelven desérticos. Acaban con todo. Cuando hay muchos árboles, las hojas luego pasan a convertirse en materia orgánica, un abono que fertiliza naturalmente los suelos”.



En la primera fase de ‘Café del Futuro’, los más de 7.000 productores de Colombia (entre ellos Oriol y Mario), Perú y México, implementaron buenas prácticas en 16.000 hectáreas de café. También alcanzaron una producción de 17.500 toneladas (aumento del 21 por ciento), redujeron la emisión de 27.869 toneladas de dióxido de carbono y evitaron que 3.312 hectáreas fueran deforestadas.

“Ya está demostrado que sí es posible lograr una mayor producción de café con buena calidad utilizando menos recursos naturales y con cero deforestación”

: Sveinung Rotevatn, viceministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega. © Diana Rey Melo 


Sigue la alianza



Noruega y Solidaridad seguirán transformando caficultores tradicionales en defensores de los bosques. En un evento realizado en Bogotá anunciaron la segunda fase de ‘Café del Futuro’que beneficiará a más de 6.000 pequeños productores de Colombia y Perú para que aumenten más del 10 por ciento su rendimiento de producción e ingresos, eviten la emisión de 20.152 toneladas de dióxido de carbono y protejan 5.234 hectáreas de bosque.

En Colombia, cerca de 3.800 caficultores de nueve municipios de Risaralda y Cauca harán parte de esta estrategia, incluidos Oriol y Mario, quienes fortalecerán sus conocimientos ambientales y transformarán 9.141 hectáreas sembradas de café tradicional a climáticamente inteligente.



“Para Noruega es muy importante respaldar estos esfuerzos en países productores de café como Colombia. Esta producción tiene una gran importancia ambiental, específicamente en temas como la conservación de ecosistemas forestales, la resiliencia al cambio climático y la protección de cuencas hídricas”, aseguró el viceministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega, Sveinung Rotevatn.



Cerca de 550.000 familias colombianas viven del café (96 por ciento son productores pequeños). Estas comunidades son afectadas por las constantes fluctuaciones en el precio internacional del café, coyuntura que podría profundizarse por el cambio climático, el cual aumentaría las plagas, reduciría la vida fértil de los arbustos y disminuiría la calidad del cultivo.


“Por eso Colombia debe continuar fortaleciendo el café amigable con el ambiente. Ya está demostrado que sí es posible lograr una mayor producción de café con buena calidad utilizando menos recursos naturales y con cero deforestación. Los gobiernos deben crear concesiones para escalar este tipo de iniciativas y que sus productores compitan en el mercado”

viceministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega, Sveinung Rotevatn.


Joel Brounen, director de Solidaridad en Colombia, informó que trabajarán en tres aspectos: finca, mercado y paisajes. 

“Ya tenemos un modelo probado de producción. Ahora una meta importante es crear un esquema de mercado que permita comunicar y transferir beneficios de este tipo de siembra hacia compradores y consumidores. Buscamos un caso de negocio que reconozca el rol de la caficultura en la protección del patrimonio natural de Colombia”.



A nivel de mercado, el proyecto trabajará con socios en Europa y Estados Unidos para que compren al menos 4.619 toneladas de café climáticamente inteligente e inviertan en su producción. 

“El proyecto busca producir 25.664 toneladas métricas de café de origen inteligente en tres años entre Perú y Colombia”

, dijo Brouner.

El café colombiano es responsable de cerca del 18 por ciento de la deforestación, ya es es una actividad que predomina en las zonas montañosas y boscosas. Por eso, el director de Solidaridad en Colombia propone que el país firme un acuerdo cero deforestación con el gremio cafetero, así como lo hizo recientemente con los ganaderos.

Por último, Javier Pérez Burgos, viceministro de Desarrollo Rural de Colombia, apuntó que la agricultura climáticamente inteligente debe formalizarse para convertirla en un motor de desarrollo en el campo colombiano. 

“El consumidor final es cada vez más exigente, le gusta conocer de dónde viene el producto, quién lo fabricó y la mano de obra, un valor agregado que hace parte de esta iniciativa de producción responsable”.


Por qué debes calentar el café en el microondas con una cuchara dentro

Por qué debes calentar el café en el microondas con una cuchara dentro

  • Es un truco para evitar el fenómeno llamado ‘erupción’: se puede hacer con una cuchara metálica.

20MINUTOS.ES 14.09.2019 – 09:50H

Si su microondas no tiene muchos años, quizá haya visto un dibujo que le puede resultar curioso: un vaso tachado y a su lado, un vaso con una cuchara sin tapar. ¿De qué se trata? ¿No estaba prohibido meter elementos metálicos en el microondas?

Esto tiene una explicación. De hecho, se trata de una recomendación de los expertos. El diario El País contactó con Rafael García Molina, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Murcia, que explica que “conviene poner una cuchara para evitar lo que se llama sobrecalentamiento, en el que el líquido ha superado la temperatura de ebullición en el microondas pero no ha llegado a hervir”.

Esto se produce cuando el líquido, bien sea té, café, leche o agua sobrepasan los 100 ºC, pero no se nota, porque no hay burbujas. El peligro radica en que cuando sacamos el recipiente, podemos provocar que rompa a hervir súbitamente y si esto pasa, una erupción de vapor y agua hirviendo puede salir disparada hacia la víctima.

Para perturbar el inestable estado del líquido sobrecalentado basta un golpecito al posar el recipiente, echar azúcar o introducir una bolsita de infusión.

¿Y por qué con una cuchara lo evitamos y por qué el metal no empieza a echar chispas? Lo explica el profesor García Molina: “Para que se produzca la ebullición, las burbujas de vapor que se forman en el líquido necesitan núcleos de condensación, algo dentro del recipiente en torno a lo que se agrupará el vapor que se ha generado”

“Esas pequeñas cantidades de aire atrapadas en la superficie de la cuchara son las que, si se sobrecalienta el líquido, generarán burbujas ya dentro del microondas y entrará en ebullición dentro, salpicará en el interior o se saldrá de la taza, pero evitará el accidente”

añade García Molina.

Lo mejor es que la cuchara sea de un material rugoso, como la madera, porque su superficie contendrá más aire, pero las metálicas valen también, por su forma. Los campos eléctricos que se forman en los elementos metálicos y que devienen en chispas que suelen estropear al microondas no se forman en las cucharas porque son redondeadas.

En cambio, con un tenedor sí tendríamos ese problema, porque sus puntas actuarían como un pararrayos, atraerían la electricidad y soltarían chispas. Pasaría lo mismo si el objeto metálico es anguloso, o si es papel de aluminio arrugado.

Eso sí, hay que asegurarse que entre la cuchara y las paredes del microondas haya al menos dos centímetros de separación.

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/3763079/0/por-que-debes-calentar-cafe-microondas-cuchara-dentro/


De cafés por Europa

De cafés por Europa

Un viaje por Europa nunca estaría completo sin visitar sus viejos Cafés. Son establecimientos antiguos, hermosos lugares de encuentro y centros de tertulia con mucha historia. 

Fuente : El español 3 julio, 2019 02:49

Las leyendas del café llegaron desde África y su aroma y sabor se alojaron en el Viejo Continente. La exótica infusión estimuló los paladares europeos y llegó a convertirse en sinónimo de cordialidad y charla tranquila. Desde entonces, su nombre ya no sólo define la bebida oscura y olorosa sino también a los locales en los que se consume.

Los Cafés más emblemáticos de Europa aún conservan ese perfume balsámico. A partir del siglo XIX y principios del XX, los Cafés europeos se convirtieron en el punto de encuentro preferido de los intelectuales. Grandes obras y proyectos se forjaron en unos establecimientos que pasaron a convertirse en instituciones culturales. Los más emblemáticos se adornan con una exquisita decoración. 

Café Majestic, Oporto 

Oporto es el sabor del vino dulce, el fado, los angostos callejones empedrados y el río Duero. Y pesar de todo, la ciudad portuguesa tiene corazón de Café. La hermosa decadencia del Majestic ilumina el centro de la ciudad. El antiguo Café Élite se inauguraba en los años 20 del mismo siglo. Ahora, a pesar del cambio de nombre, mantiene todo el romanticismo y la decoración de antaño.

Sus mármoles y esculturas cobijaron a escritores e intelectuales, pero también sirvió de refugio a artistas y políticos. Sus grandes cristaleras invitan, aún hoy, a atravesar sus puertas y disfrutar de un buen café. Dicen que J.K. Rowling, acodada en una de sus mesas, buscó inspiración para escribir alguno de los capítulos de Harry Potter. 

Café Central, Viena 

Viena sugiere ópera y encanto cultural. Lo atestiguan más de 100 museos y su eterna vinculación con la ópera y la música. Grandes compositores como Beethoven, Mozart o Strauss vivieron en la ciudad del Danubio. Y su música sigue viva. Escucharla en el Café Central, el más emblemático de Viena, supone un auténtico lujo.

Desde sus orígenes, hace más de 150 años, ha atraído a la élite intelectual de la ciudad. Ilustres nombres de la historia como los de Sigmund Freud o León Trotski formaron parte de su clientela y, desde luego, de los recuerdos del Central. A pesar de su renovación, la elegancia de sus salones, las lámparas y las columnas continúan creando un ambiente selecto y elegante. El lugar propicio para su exquisita repostería y sus conciertos de piano, con todo el encanto de la Vieja Europa.

Cafés españoles

El Gijón no necesita presentaciones. Abrió sus puertas en 1888, en el número 21 del paseo madrileño de Recoletos. Es toda una institución, un referente de la vida cultural española desde el pasado siglo. El café más famoso de España ha conseguido superar tiempos de crisis y mantener su vocación. Y en sus paredes queda algún recuerdo de aquellas doctas tertulias. Reuniones de grandes figuras de la ciencia, la literatura, el pensamiento y el arte. Clientes como Ramón y Cajal, Valle Inclán, Pío Baroja o Pérez Galdós se sentaron alrededor de sus mesas y enriquecieron el aire con sus debates.

La competencia del café Gijón se instaló en Pamplona, en el mismo año. El Café Iruña iluminó la ciudad en más de un sentido. Fue el primer establecimiento en disponer de luz eléctrica. Ahora, con sus lámparas de época, sus grandes espejos y escudos policromados, mantiene el rincón de Hemingway. La figura del escritor norteamericano permanece impasible ante los nuevos visitantes. 

Otros Cafés españoles sirvieron de eco a estos pioneros, aunque pocos han logrado sobrevivir al paso de los años. En la Ciudad Condal, el célebre Els Quatre Gats tuvo una vida breve pero intensa. Por su salón desfilaron un joven Picasso o el innovador Gaudí. 

Los cafés europeos fueron y son elegantes supervivientes de la historia.

New York Café, Budapest 

Ocupa el mismo lugar y es una réplica perfecta, aunque no el original. El New York Café está instalado en la planta baja del Hotel New York Palace de Budapest (antes Boscolo). Vivió su época de mayor esplendor en el periodo de entre guerras y quedó catalogado como el gran centro cultural e intelectual de la Europa Central. Fue el templo de la literatura húngara y la poesía, el lugar favorito de los grandes pensadores del siglo XX.

Con la llegada del comunismo alcanzó su mayor nivel de degradación. El siglo XXI ha devuelto el esplendor a una cafetería que muchos consideran la más bonita del mundo. Sus impresionantes columnas salomónicas, espejos, frescos y esculturas, se combinan con las lámparas de cristal veneciano, columnas de mármol y estucos dorados. Un conjunto que sobrecoge por su deslumbrante y exquisita elegancia. 

Gran Café Gambrinus, Nápoles 

La visión del Vesuvio, el bello casco histórico y el Gran Café Gambrinus son algunas de las maravillas de Nápoles. El Gambrinus tomó su nombre del legendario rey de Flandes, inventor de la cerveza. La intención de fusionar la cerveza, rubia y fría, y el café, oscuro y caliente, combinaron muy bien en el Gran Café. Ha sabido mantenerse en la hermosa Plaza del Plebiscito, en el número uno de la Calle Chiaia, una de las calles comerciales más conocidas de la ciudad.

Por sus salas pasaron grandes personajes de distintas épocas y de países diferentes. Oscar Wilde, Hemingway o Jean Paul Sartre probaron su café y, posiblemente, también la repostería. A lo largo de su historia ha sido refugio de poetas, políticos, intelectuales y artistas. Plasma a la perfección, el espíritu de los cafés literarios clásicos del la Europa del XIX. En 1938 fue clausurado ante la acusación de ser un refugio antifascista. Los años 70 lograron su resurrección. Ahora, sigue mostrándose esplendoroso.

Las leyendas del café continúan vivas. En el siglo XVI se consideraba una bebida de Satanás, incluso, tuvo que intervenir el papa Clemente VIII para asegurar que era una infusión apta para cualquier creyente. Siglos más tarde, los Cafés europeos se convirtieron en el templo pagano de la diosa cultura.