Las conclusiones del mayor estudio sobre el café: más tazas, menos muertes

Las conclusiones del mayor estudio sobre el café: más tazas, menos muertes

Una investigación del Instituto Nacional de Cáncer de EEUU sostiene que su consumo es muy saludable, no tanto por la cafeína, sino también debido a otros componentes. Tras diez años de seguimiento, las mayores dosis arrojaron una mortalidad menor

 

La bebida que contiene las mayores cantidades de la droga psicoactiva legal más consumida del mundo es excelente para la salud. Especialmente en grandes dosis. Cuantas más tazas, mejor. Tres mejor que dos, cuatro mejor que tres. Según los investigadores del NCI -Insitituto Nacional del Cáncer de EEUU-, ocho tazas o más reducen estadísticamente la mortalidad de enfermedades cardiovasculares, el cáncer o el ictus. Hablamos de café puro y duro, solo, sin azúcar. Mejor que el té rojo, el verde o el blanco, considerados popularmente como más saludables, que también contienen cafeína, aunque en menores dosis, y no suman entre sus ingredientes esos otros compuestos que son los responsables de que el café sea beneficioso.

Los datos son tan potentes que parece financiado por los mayores exportadores de café del mundo

El nuevo estudio del NCI liderado por la Dr. Erika Loftfield, publicado por el ‘Journal of the American Medical Association’ -JAMA-, es contundente: hay una relación inversa entre el consumo de tazas de café y la tasa de mortalidad para todos los tipos de cáncer, los ataques al corazón y las enfermedades respiratorias. Observaron que los que menos café ingerían tenían una mayor mortalidad en casi todos los casos. Los datos son tan potentes que el estudio parece financiado por los mayores exportadores de café del mundo y los propios fabricantes y distribuidores, pero no hay conflicto de intereses: según la publicación científica ‘JAMA’, el estudio está financiado íntegramente con dinero público de instituciones de Reino Unido, Gales y EEUU.

Las anteriores evidencias

No es además el único estudio que avala este tipo de conclusiones. De hecho, es el último espoletazo al grano molido de la planta Coffea arabica, después de que el ‘British Medical Journal’ -BMJ- ya apuntara sus beneficios para la salud en otra investigación de hace apenas seis meses en la que aclaraban que el café tostado “es una mezcla compleja de más de 1.000 compuestos bioactivos, algunos con efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antifibróticos o anticancerígenos potencialmente terapéuticos, que brindan datos muy plausibles para futuras investigaciones. Los compuestos activos clave incluyen cafeína, ácidos clorogénicos y los diterpenos, cafestol y kahweol”.

La cafeína, que es la droga psicoactiva responsable de que nos despeje por las mañanas y también de que cause adicción y a la larga tolerancia, es por tanto solo uno de los muchos compuestos que ingerimos cuando bebemos una taza, ya sea con leche, con azúcar, estevia o edulcorantes. Además de la cafeína, el resto de sustancias como los polifenoles han estado desde hace unos años bajo la lupa de los epidemiólogos en diferentes estudios para desentrañar por qué es esencialmente una bebida muy saludable.

Se estudiaron datos de cerca de 500.000 voluntarios que facilitaron sus hábitos de consumo

Los responsables del nuevo estudio se han basado en los datos de casi medio millón de participantes provenientes de una institución de investigación británica: UK Biobank. El centro monitoriza la salud de voluntarios anónimos y proporciona la información a investigadores científicos acreditados, tanto de Reino Unido como del extranjero. Según explica el estudio: “Observamos durante el estudio a gran escala de cerca de 500.000 personas que el consumo de café estaba inversamente relacionado con todas las causas de mortalidad en general”. Es decir, que cuanto mayor era el número de tazas ingeridas, según el cuestionario al que fueron sometidos los participantes al comenzar el estudio, menor era la mortalidad. No obstante, esa relación inversa fue más modesta en algunos tipos concretos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, como muestra la tabla superior.

Las limitaciones de los resultados

Además, aunque un 22% de los participantes no consumían café, se trataba de un estudio observacional, no basado en un grupo de control, que es el mecanismo más eficaz para medir variaciones, especialmente con grandes muestras. Los propios autores remarcan que aunque el número de participantes es elevado -cerca de medio millón-, se trata de datos obtenidos por observación, no por intervención directa.

No hubo una intervención directa ni un grupo de control, sino un análisis observacional

Básicamente, establecieron un baremo a partir de las respuestas de los voluntarios a un cuestionario sobre el consumo de tazas de café. En ningún momento los investigadores proveyeron a los participantes con los diferentes números de tazas al día durante un seguimiento con un grupo de control, que no tomase en cambio ninguna; lo que habría arrojado datos mucho más fiables desde el punto de vista científico.

Aún así, los resultados vuelven a poner sobre la mesa los beneficios de las sustancias del café, tal y como ya hiciera en febrero de este año el del ‘British Medical Journal‘: “Hubo evidencia de una asociación entre el consumo de tres a cuatro tazas al día frente a ninguna, que indican una mayor reducción del riesgo para todas las causas de mortalidad”.