Cómo preparar bien el café con una cafetera de émbolo

Cómo preparar bien el café con una cafetera de émbolo

Es una de las maneras más fáciles, económicas y efectivas de preparar la bebida. Conseguir con ella los mejores resultados requiere, con todo, de una buena técnica. Te explicamos cómo sacarle el mayor rendimiento

En cápsulas, en máquina exprés, en cafetera italiana, en olla, en sifón japonés… Los métodos para preparar el café en todo el mundo son innumerables. Con el tiempo, unos pocos se han ido imponiendo y, entre todo el elenco, la elaboración de la bebida a través de la cafetera de émbolo (también llamada francesa o de pistón) ha conseguido en los últimos años no pocos adeptos.

Se trata de un artilugio que ofrece dos ventajas. Por un lado, lo único que se necesita es agua caliente y grano ya molido. Por la sencillez que conlleva el proceso, en muchas oficinas que no disponen de máquinas de cápsula, es cada vez más corriente encontrar trabajadores que, para la pausa de rigor, se sirven de una de estas cafeteras.

Múltiples elementos permiten que el café se vuelva más o menos amargo cuando se elabora con esta técnica

Por otro, el método de prensa francesa es de los más versátiles ya que permite modificar el sabor del café a través de una serie de variables. ¿Más virtudes a destacar? Las cafeteras de émbolo son muy baratas y el precio de un paquete en comparación con las cápsulas es más que notable. ¿Tener listo un buen café con una inversión tan pequeña? Es posible si sigues los consejos que a continuación te proponemos.

Consideraciones preliminares

La mecánica con la que funciona esta cafetera es particularmente sencilla. De hecho, la máquina está constituida solo por dos piezas: un vaso de cristal y una tapa con un pistón dotado de un filtro que separará durante el proceso los posos del líquido.

Como sucede con cualquier otro procedimiento para hacer café, resulta fundamental disponer de una buena materia prima. Altamente recomendable huir, por consiguiente, de la tan criticada tradición española del torrefacto. En caso de duda, mejor el café natural 100% arábiga y si se opta por las mezclas, una óptima opción es recurrir a la experiencia de los fabricantes italianos.

Uno de elementos con el que podemos experimentar en el caso de la cafetera francesa es la molienda. Resulta, por este motivo, especialmente recomendable comprar el café en grano y emplear un molinillo que permita regular el grosor del triturado. Comenzando con un molido de tipo medio, podemos variar en sucesivas preparaciones en función de si nos gusta el café más amargo e intenso (polvo más fino) o más aguado (polvo más grueso).

Preparación en caliente

La máquina de émbolo permite dos formas de elaborar la infusión. La que vamos a ver ahora es la que más se suele utilizar:

  1. Precalienta el vaso vertiendo solo agua a alta temperatura. Déjala reposar unos pocos minutos.
  2. Tira el agua y añade el café molido. La cantidad es otro factor con el que puedes jugar dependiendo de la intensidad de sabor que desees. Como medida estándar, se aconseja una proporción de una cucharada sopera por cada 100-120 mililitros de agua.
  3. Vierte primero un poco de agua hasta que cubra el café molido. La temperatura ideal del líquido se sitúa entre los 92 y los 96 grados, nunca en ebullición. Remueve con una cucharilla y deja reposar la mezcla entre 30 segundos y un minuto con la tapa puesta.
  4. Añade el resto del agua y remueve de nuevo. Vuelve a colocar la tapa y deja que repose otra vez entre tres minutos y medio o cuatro minutos. Si permanece más tiempo, el sabor se volverá también más fuerte.
  5. Presiona el émbolo. Si en esta operación no ofrece mucha la resistencia, lo más probable es que la molienda que has utilizado era demasiado gruesa. Si la fricción es, sin embargo, excesiva, significa que el polvo de café era demasiado fino.
  6. Nada más acabar, vierte el contenido en la taza, de otro modo el agua seguirá absorbiendo el aroma del grano y el sabor amargo acabará aumentando.

Preparación en frío

Menos conocida es esta otra técnica que da como resultado una bebida más dulce y delicada. Por contra, el proceso es mucho más lento. La ausencia de altas temperaturas en el agua impide que se extraigan ciertas grasas del café que causan en algunos sujetos dolor de estómago. Los pasos son parecidos a los del primer procedimiento:

  1. Se vierte el cafe molido en el vaso de cristal.
  2. Se vierte el agua a temperatura ambiente.
  3. Con una cuchara se agita la mezcla y se cubre con la tapa.
  4. Se deja reposar la cafetera durante al menos 12 horas. Si quieres servir el café frío, puedes dejar la máquina durante todo ese tiempo dentro del frigorífico.
  5. Pasado ese tiempo, basta presionar el émbolo y verter el líquido en una taza.

Si quieres experimentar aún más, con este método puedes obtener un ‘caffelatte’ muy especial sustituyendo el agua de la infusión directamente por leche.